La Selección, clasificada para su primer Mundial, afronta la competición como una oportunidad deportiva, pero también como una ocasión única para aumentar su visibilidad, mejorar sus condiciones, fomentar la igualdad y popularizar su deporte entre las mujeres.
"Cuando jugamos el partido no éramos muy conscientes. Pero cuando vimos la repercusión que hubo en España, nos dimos cuenta de lo logrado”, recuerda Natalia Pablos, doble goleadora de la selección española de fútbol una tarde del pasado septiembre frente a Rumania. Las chicas se llevaron por 0-2 el encuentro en Iași, se metieron por primera vez en un Mundial, y radios, televisiones y periódicos hicieron lo que no suelen, informar sobre ellas.
Del 6 de junio al 5 de julio de 2015 en Canadá, el equipo tendrá además la oportunidad de alcanzar los Juegos Olímpicos, algo que tampoco ha logrado nunca. La histórica clasificación mundialista también es la ocasión de que el fútbol femenino en España rompa un círculo vicioso: poco público, escasa presencia mediática, ausencia de patrocinadores y poca inversión. El Mundial podría dar visibilidad, aunque los derechos televisivos son de Eurosport (canal de pago). Los aficionados verán un juego “técnico, de movimiento y toque”, promete Verónica Boquete, la crack del equipo.

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